Fue una experiencia muy buena, un día lleno de alegrias, nuevas aplicaciones valiosas para mi formación integraly educativa.
Aquel lunes 26 de julio, fue cuando por segunda vez iba a asistir a la universidad, me tuve que levantar a las cinco de la mañana, me bañe, me vestí, desayune y salí de mi casa a coger el metro.
Ingrese a él con un integrado de Bello en la mano, hice transbordo en San Antonio y me dirigí a la estación Bello, pregunté por el bus que me dejaba en Salento, me monté y llegue a la universidad.
Estando en la universidad fui al departamento de ciencias empresariales y consulté en dónde era la primera clase que iba a tener. Ya después de saber todo correctamente, subí las escalas al quinto piso, en el salón quinto A, donde iba a ser la clase de Introducción a la Economía.
Al términar la primera jornada de clases, volví a mi casa a contarle a mi mamá la experiencia tan buena y eficaz que ella y Dios me estan brindando en la vida.